¿Impuestos para quién?
La clase trabajadora rara vez se enfrenta a los impuestos como una única y clara factura. Se enfrentan a una acumulación de impuestos («tax stack»): impuestos federales, estatales y locales; tarifas y multas públicas; traspasos de costos en el alquiler; cobros de servicios públicos; gastos médicos; cargos basura privados; y recortes de servicios que obligan a las personas a pagar de su propio bolsillo. Cuando el dinero público desaparece en el servicio de la deuda, contratos privados, subsidios a desarrolladores, proveedores de vigilancia o programas con resultados poco claros, un mensaje de reducción de impuestos puede parecer de sentido común.
Ese resentimiento se refleja en las encuestas. En abril de 2026, el 59 por ciento de los estadounidenses afirmó que sus impuestos eran demasiado altos.[1] En diciembre de 2025, solo el 17 por ciento de los estadounidenses dijo confiar en que el gobierno federal hiciera lo correcto siempre o la mayor parte del tiempo.[2]
La pregunta central no es solo si los impuestos son demasiado altos o demasiado bajos. La pregunta central es quién paga, quién controla el dinero después de recaudarlo y qué recibe a cambio la clase trabajadora. El dinero público pierde legitimidad cuando es capturado por intereses poderosos. Puede recuperar su legitimidad cuando se convierte en vivienda, transporte, parques, defensa de los derechos de los inquilinos y verdadera seguridad que la gente puede ver y utilizar.
Por qué el resentimiento hacia los impuestos tiene sentido
El debate sobre los impuestos suele comenzar con el impuesto federal sobre la renta. Pero ese enfoque limitado pasa por alto la acumulación completa de impuestos mencionada anteriormente.
Los sistemas tributarios estatales y locales son más desiguales de lo que parecen a simple vista. Los hogares de menores ingresos pagan una mayor proporción de sus ingresos en impuestos estatales y locales que los hogares ricos, en gran parte debido a los impuestos sobre las ventas y los consumos específicos, que recaen con más fuerza sobre las personas que gastan la mayor parte de lo que ganan.[3] Los estados que se venden como de «bajos impuestos» a menudo significan bajos impuestos para quienes tienen altos ingresos, no bajos impuestos para los residentes pobres y de clase trabajadora.
Los recortes en el impuesto a la propiedad pueden repetir el mismo patrón. Los gobiernos locales que mantienen bajos los impuestos a la propiedad a menudo compensan los ingresos con métodos más regresivos.[4] En California, los límites y exenciones («carveouts») en los impuestos a la propiedad pueden proteger a los propietarios mayores y más ricos, mientras que los inquilinos y compradores más jóvenes se enfrentan a mayores costos de alquiler y no pueden comprar sus propias viviendas.
Qué aciertan y en qué se equivocan las políticas de recorte de impuestos
Los republicanos ponen los recortes de impuestos en primer plano, incluidas las disposiciones de 2025 de «sin impuestos sobre las propinas» («no tax on tips») y «sin impuestos sobre las horas extras» («no tax on overtime»).[5] El atractivo político es claro: muchas personas se sienten asfixiadas económicamente y no confían en que el gobierno gaste bien el dinero público. Se estima que la misma ley federal aumentará los déficits en 3,4 billones de dólares entre 2025 y 2034.[6] Ese dinero se va a compensar con recortes en los servicios.
La política fiscal demócrata tiene sus propios límites. Los líderes demócratas se alejaron de la política de clases del New Deal, adoptaron políticas de presupuesto equilibrado y libre comercio en la década de 1990, y combinaron el gasto social con límites favorables a las empresas en lugar de confrontar directamente al capital.[7] La base actual del partido se inclina hacia profesionales, habitantes adinerados de los suburbios, redes de universidades y organizaciones sin fines de lucro, sindicatos del sector público y votantes liberales con alto nivel educativo. Esa coalición puede apoyar medidas de alivio focalizadas, pero no prioriza de manera natural el gravar la riqueza. Hay una razón por la que los demócratas ahora dicen que no aumentarán los impuestos a los hogares que ganan 400.000 dólares o más.
La oferta fiscal demócrata actual utiliza principalmente créditos y subsidios específicos. Las principales herramientas son los créditos fiscales infantiles reembolsables ampliados, los créditos por cuidado de menores, los subsidios para las primas de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act) y los beneficios fiscales relacionados con el trabajo.[8] Esas políticas pueden ayudar a algunos hogares, pero suponen un alivio marginal que solo sirve para sobrellevar el dolor. No constituyen una simple demanda de clase.
Pero a la hora de la verdad, las prioridades de los demócratas son claras. En 2022, los demócratas del Senado rechazaron por abrumadora mayoría el intento de Bernie Sanders de volver a incluir el Crédito Fiscal por Hijos ampliado en un paquete de reconciliación presupuestaria, luego de que varios senadores advirtieran que podría hundir el proyecto de ley subyacente.[9] Durante una batalla paralela, algunos demócratas presionaron para flexibilizar el límite de deducción de impuestos estatales y locales, conocidos como impuestos SALT (State and Local Taxes), un beneficio que ayuda a los propietarios de viviendas de altos ingresos en estados demócratas («blue states») costosos.[10] A menudo, los demócratas defienden públicamente los créditos fiscales para trabajadores y niños, pero la verdadera fuerza se emplea a favor de los propietarios de viviendas acomodados, los donantes y las coaliciones empresariales a nivel estatal.
El problema más profundo para los socialistas es la costumbre demócrata de subsidiar los costos en lugar de sacar las necesidades básicas fuera de los mercados privados. Los créditos, los vales («vouchers») y los subsidios pueden abaratar el seguro médico, el cuidado de menores, la vivienda y la energía para algunos hogares. Pero, al mismo tiempo, pueden canalizar el dinero público a través de mercados privados. Un crédito fiscal para el cuidado de menores puede apoyar a los padres, pero puede convertirse en un subsidio para un mercado privado de guarderías. Los subsidios a las primas de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio pueden mantener a las personas aseguradas, pero envían dinero público a través de aseguradoras privadas. El Crédito Fiscal para Viviendas de Bajos Ingresos puede producir unidades asequibles, pero depende de inversores y desarrolladores en lugar de la vivienda pública directa.
Toda propuesta fiscal debería someterse a la misma prueba: ¿Desarrolla la capacidad pública o compensa a los hogares por sobrevivir en mercados privados?
Lo que debería hacer el dinero público
El estándar de la izquierda debería ser sencillo: el dinero público debe convertirse en bienes públicos, no en conductos privados de dinero. Los residentes deberían poder rastrear el dinero desde su recaudación hasta su resultado final. Deberían saber quién recibe los fondos públicos, qué compran esos fondos, qué resultados se miden y cómo se puede despedir a los contratistas que fracasan.
El problema de las organizaciones sin fines de lucro y los contratistas
Las organizaciones sin fines de lucro y las organizaciones no gubernamentales (ONG) no deben ser tratadas simplemente como villanos. Muchos de los empleados de estas organizaciones realizan un trabajo duro por un salario bajo en condiciones marcadas por la austeridad, la escasez, las adicciones, el colapso de la salud mental y el fracaso del Estado. El problema no es que «las organizaciones sin fines de lucro son malas». El problema es el trabajo público trasladado a una capa privatizada donde los salarios, las remuneraciones de los ejecutivos, los resultados y el control democrático son más difíciles de vislumbrar.
Los casos de corrupción deben investigarse; el hecho de que los republicanos hagan un gran escándalo por ellos no significa que no perjudiquen la legitimidad del uso de fondos públicos para ayudar a los necesitados. En febrero de 2026, los fiscales acusaron a la exdirectora ejecutiva del United Council of Human Services, una organización sin fines de lucro que presta servicios a personas sin hogar, de nueve delitos graves. Alegaron la malversación de más de 1,2 millones de dólares de fondos públicos y 91.000 dólares robados directamente a la organización.[11] Un solo caso no demuestra que todo un sector sea corrupto. Sin embargo, sí demuestra por qué son importantes la contabilidad transparente, la supervisión aplicable y la capacidad pública.
Falta de vivienda, atención médica y capacidad pública
El gasto en la falta de vivienda muestra por qué la transparencia no es suficiente. En 2024, California carecía de datos actualizados sobre los costos y los resultados de los programas estatales para personas sin hogar. Algunos programas parecían ser rentables; otros no podían evaluarse en su totalidad sin contar con mejores datos sobre sus resultados.[12] En abril de 2025, los fiscales federales del Distrito Central de California anunciaron un grupo de trabajo sobre fraude y corrupción en el ámbito de la falta de vivienda, citando miles de millones gastados, una contabilidad deficiente y una auditoría de Los Ángeles ordenada por un tribunal con mala calidad de datos y débiles controles financieros.[13]
Los Ángeles gastó más de 300 millones de dólares en el programa Inside Safe después de diciembre de 2022 y trasladó a unas 5.800 personas a espacios cerrados, pero cerca del 40 por ciento de los participantes que fueron reubicados habían regresado a la calle para el tercer año del programa.[14] Ninguno de los 10 proyectos que se esperaba que abrieran en 2025 bajo la Proposición 1, el bono de 6.400 millones de dólares para la salud mental en California, había abierto para marzo de 2026.[15] Una estimación de 2021 situó los costos de la falta de vivienda para las entidades públicas, organizaciones sin fines de lucro y proveedores de atención médica del condado de San Joaquín entre 131,8 millones y 160,2 millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a entre 56.800 y 69.100 dólares por cada persona sin hogar.[16]
Para ser claros, estas cifras no son un argumento en contra de las personas sin hogar. Son un argumento en contra de un sistema que gasta enormes sumas de dinero sin producir suficientes viviendas permanentes, capacidad de tratamiento o rendición de cuentas democrática.
La versión del sector de la atención médica sigue el mismo patrón. En 2024, el 80 por ciento de los 2.425 hospitales sin fines de lucro gastaron menos en asistencia financiera e inversión comunitaria que el valor estimado de sus exenciones fiscales, con un déficit combinado de 25.700 millones de dólares.[17]
Las contrataciones federales muestran el mismo patrón. Los incentivos de adquisiciones pueden alentar a las agencias a pagar en exceso a los contratistas y a subcontratar su capacidad interna.[18] Cuando los organismos públicos vacían su propia capacidad, se vuelven dependientes de contratistas costosos que terminan definiendo el trabajo.
El problema de los tenedores de bonos
Los impuestos progresivos pueden retornar al capital si el sistema de gasto está capturado. Los gobiernos municipales dependen de un mercado de bonos municipales de 4 billones de dólares para financiar infraestructuras, en el que los suscriptores, las agencias de calificación crediticia, los abogados, los consultores y los tenedores de bonos moldean lo que pueden hacer las ciudades.[19] Gravar a los ricos no es suficiente si luego el dinero público circula a través de opacas estructuras de deuda que enriquecen a los actores financieros y disciplinan a los gobiernos locales.
El dinero y el crédito también son cuestiones públicas. La política democrática debería disputar los cuellos de botella legales y financieros que hacen a las ciudades dependientes de los poseedores privados de dinero.[20] La política fiscal debería cuestionar quién tiene la autoridad para crear crédito, decidir prioridades, establecer reglas de endeudamiento y gobernar la inversión pública.
Una postura sobre los impuestos desde la clase trabajadora
Working Class Unity (WCU) no debería estar a favor de los impuestos altos o bajos en abstracto. La postura es el control del dinero público por parte de la clase trabajadora: reducir la acumulación de impuestos a los trabajadores, gravar la riqueza y las rentas, y convertir el dinero público en bienes públicos.
Los impuestos merecen apoyo cuando reducen la dominación privada. Los impuestos progresivos sobre los altos ingresos, la especulación del suelo, los beneficios empresariales y los bienes raíces de lujo son defendibles cuando financian bienes públicos visibles y debilitan el control privado sobre los aspectos básicos de la vida.
Los impuestos merecen apoyo cuando son progresivos. El problema de los impuestos estatales y locales no es que el gobierno recaude dinero. Es que se recauda demasiado dinero de las personas equivocadas a través de impuestos sobre las ventas, tarifas, multas y cargos fijos. La carga debería desplazarse hacia arriba, y la carga sobre los pobres y la clase trabajadora debería disminuir.
Los impuestos merecen apoyo cuando desarrollan una capacidad pública directa. A las instituciones públicas y los trabajadores del sector público es más fácil exigirles cuentas que a un laberinto de proveedores. Producen una respuesta visible a la pregunta de «¿qué recibimos a cambio?».
Los impuestos merecen apoyo cuando están ligados al control democrático: presupuestos participativos, juntas de supervisión electas con representación de inquilinos y trabajadores, paneles de información pública, divulgación de contratos y control directo por parte de las comunidades más afectadas.
Los impuestos merecen oposición cuando son regresivos, cuando recaen con más fuerza sobre los inquilinos y los trabajadores, cuando financian gastos capturados sin resultados claros, o cuando las medidas de emisión de bonos prometen bienes públicos pero canalizan demasiado dinero a través de las finanzas y los desarrolladores privados.
La tradición del socialismo de alcantarilla («sewer socialism»): un gobierno municipal socialista construido en torno a la propiedad pública, la administración limpia y los servicios visibles es hacia lo que deberíamos apuntar. La pregunta de «¿cómo vas a pagar por eso?» es, en realidad, una cuestión de poder: impuestos progresivos, expropiación, recortes a presupuestos represivos y una organización de la clase trabajadora capaz de defender las reformas.[21]
Conclusión
La postura más clara de Working Class Unity no debería ser en contra de los impuestos. Es en contra de las estafas. No es a favor de los impuestos. Es a favor de los bienes públicos. Parte del sentimiento correcto de las personas comunes de que están pagando más y recibiendo menos, y redirige ese enojo, alejándolo de las personas pobres y los trabajadores públicos, hacia el verdadero problema: el dinero público no está controlado democráticamente.
Gallup, «Americans’ Tax Views Remain Negative», April 2026. URL: Americans' Tax Views Remain Negative ↩︎
Pew Research Center, «Public Trust in Government: 1958-2025», December 4, 2025. URL: Public Trust in Government: 1958-2025 | Pew Research Center ↩︎
Institute on Taxation and Economic Policy, «Who Pays? 7th Edition.» URL: https://itep.org/whopays-7th-edition/ ↩︎
«Cutting Property Taxes for Seniors Is Bad for American Families», Institute for Family Studies. URL: Cutting Property Taxes for Seniors Is Bad for American Families | Institute for Family Studies ↩︎
Internal Revenue Service, «One, Big, Beautiful Bill provisions - Individuals and workers», updated May 6, 2026. URL: One, Big, Beautiful Bill provisions – Individuals and workers | Internal Revenue Service ↩︎
Congressional Budget Office, «Estimated Budgetary Effects of Public Law 119-21…» July 21, 2025. URL: https://www.cbo.gov/publication/61570 ↩︎
Neal Meyer, «Democrats Learned to Love Class Dealignment», Jacobin, May 2025. URL: Democrats Learned to Love Class Dealignment ↩︎
New Democrat Coalition, «New Dem Tax Framework», 2025. URL: https://newdemocratcoalition.house.gov/imo/media/doc/new_dem_tax_framework.pdf ↩︎
Julia Shapero, «Democrats quash Bernie Sanders effort to revive child tax credit», Axios, August 7, 2022. URL: https://www.axios.com/2022/08/07/bernie-sanders-child-tax-credit-reconciliation ↩︎
David Sirota and Andrew Perez, «Dems Somehow Pretend This Mostly Helps The Middle Class», Lever News, April 20, 2021. URL: Dems Somehow Pretend This Mostly Helps The Middle Class - The Daily PosterCommentShareCommentShare ↩︎
George Kelly, «Stolen cash, nepotism, and a trunk full of jewelry: SF homeless nonprofit CEO charged», San Francisco Standard, February 23, 2026. URL: https://sfstandard.com/2026/02/23/gwendolyn-westbrook-charges-grand-theft-uchs-corruption/ ↩︎
California State Auditor, «2023-102.1 Homelessness in California: The State Must Do More to Assess the Cost-Effectiveness of Its Homelessness Programs», April 9, 2024. URL: 2023-102.1 Homelessness in California - California State Auditor ↩︎
U.S. Attorney’s Office, Central District of California, «United States Attorney Bill Essayli Announces Criminal Task Force to Investigate Fraud and Corruption Involving Homelessness Funds», April 8, 2025. URL: https://www.justice.gov/usao-cdca/pr/united-states-attorney-bill-essayli-announces-criminal-task-force-investigate-fraud ↩︎
«Under L.A. mayor’s $300-million homeless program, 40% have returned to the street», Los Angeles Times, April 5, 2026. URL: Under L.A. mayor's $300-million homeless program, 40% have returned to the street ↩︎
Marisa Kendall, «10 projects from Newsom’s mental health bond were supposed to open in 2025. That didn’t happen», CalMatters, March 12, 2026. URL: https://calmatters.org/housing/homelessness/2026/03/prop-1-update/ ↩︎
Steve Mann, «Hundreds of millions spent on homelessness in 2021 - just in SJ County», Lodi News-Sentinel opinion. URL: Steve Mann: Hundreds of millions spent on homelessness in 2021—just in SJ County ↩︎
Lown Institute Hospitals Index, «Hospital Fair Share Spending, 2024.» URL: Hospital Fair Share Spending, 2024 ↩︎
Matt Stoller, «Why Taxpayers Pay McKinsey $3M a Year for a Recent College Graduate Contractor», BIG, December 5, 2019. ↩︎
David I. Backer, «Paying for It», The Baffler, October 29, 2025. URL: Paying for It | David I. Backer ↩︎
Money on the Left, «Democratic Public Finance: A Radical Vision for Mamdani’s New York City», October 10, 2025. URL: Democratic Public Finance: A Radical Vision for Mamdani’s New York City – Money on the Left ↩︎
Mike M and Ari S, «The Rise and Fall of Sewer Socialism», Marxist Unity Group, June 11, 2025. URL: The Rise and Fall of Sewer Socialism — Marxist Unity Group ↩︎